Pero la circunstancia feliz de leer y admirar se vuelve maravillosa cuando se tiene un contacto con el autor. Lo intuí el día de mi juventud cuando me atravesé en el camino de Gonzalo Arango para decirle que lo admiraba y nos saludamos como si siempre nos hubiéramos conocido aunque no volvimos a vernos jamás.

En el periodismo he conocido obra y autor admirado gracias a Daniel Samper Pizano, Germán Castro Caicedo, Germán Manga, Juan Gossaín, Enrique Santos Calderón, Germán Santamaría, Fernán Martínez Mahecha, Plinio Apuleyo Mendoza, Mario Posso, Leonel Giraldo, José Clopatofsky, Cristóbal Ospina, Rafael Baena, Juan José Hoyos y José Navia.

En la escritura de libretos de televisión siempre agradeceré la amistad y la enseñanza de mi ausente amigo y maestro Bernardo Romero Pereiro. Admiro a Mauricio Navas, y siempre consideraré a “La mujer del presidente”, como una de las mejores series que se ha hecho en Colombia. Como una especie de educación a distancia, aprendo de Fernando Gaitán, a quien admiro y aprecio, y quien comenzó conmigo la carrera en El Tiempo y hoy es, sin duda, el mejor libretista de Colombia.