Tome Pa' Que Lleve El Libro

¡El mejor regalo! Disponible en librerías

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Bogotá

Gracias a mis consejos, ese jovencito insistente, impertinente y acosador que era Carlos Gustavo Álvarez se convirtió en columnista famoso. Ha logrado conservar su buen humor en los artículos que escribe y que reúnen en feliz acopio información, gracia, originalidad y buen manejo del idioma. Mi terca influencia en él logró sosegar su ímpetu nervioso de autor primerizo y enseñarle el ritmo pausado de los maestros.
 
“Tome pa’ que lleve el libro” es una invitación a leer la tercera parte de mi memoria como columnista de prensa. Es una selección que comienza en 1998 cuando escribía feliz y semanalmente en El Colombiano. Y se extiende hasta hace unas pocas semanas con una nota de Portafolio, que ha sido mi hogar literario casi desde su comienzo como diario económico. Está dividido en notas de Humor, Reflexiones y Elogios, tres tipos de categorías muy personalmente establecidas.
‘Tome pa’ que lleve el libro’ tardó 23 años en salir a la luz y Samper Pizano reconoce hoy que Álvarez ha logrado conservar su buen humor en los artículos que escribe y aprender el ritmo pausado de los maestros, tanto que hasta ahora decidió publicar esta recopilación.
Nuevamente Carlos Gustavo Álvarez nos deleita con un regalo literario para este fin de año. Tener humor y, transmitirlo a través de escritos no es una tarea fácil; más bien diría, que es un arte privilegiado a algunos pocos. Y entre ellos, Carlos Gustavo ha permanecido por mucho tiempo recogiendo la senda del maestro Daniel Samper Pizano, y de antes, como el inolvidable KLIM; o en otros lares y por otros medios, como Verdaguer, para recordar solamente a algunos. Aunado a esto, las excelentes ilustraciones de MHEO contribuyen al engolosinamiento del pensamiento, en estas épocas particularmente atiborradas de cansancio, tráfico, corrupción, aberraciones.

Esta recopilación de columnas, casi intemporales, permite una lectura fácil y con certeza, mucho más a los contemporáneos del autor, a reminiscencias de la propia vida. Sonreir permanentemente leyendo acerca de las USB y de la computación, del SPAM; del lenguaje de los jóvenes, con jergas inentendibles; del culiprontismo tan nacional; del trancón; del trasteo; de la comida, café con leche, ponqué Ramo tradicional, las delicias de Cyrano, el arroz; de las marcas y compañías tan colombianas y tan queridas en la memoria, en el paladar o en el vestido, en el servicio; la política y los políticos, obviamente; en fin todo un caleidoscopio de situaciones, objetos, personas, personajes, que han pasado y nos pasan.

También incluye el reputado autor y periodista reflexiones propias que nos sirven a todos, no solamente en el capítulo con ese mismo nombre sino en las de humor; en fin es una invitación a leer el libro, para trastearse “del pomposo edificio de la arrogancia al domicilio franco de la humildad”, ya sea como sobremesa, o antes de dormir para dormir tranquilo, o simplemente para leerlo cuando uno quiera. Simplemente para disfrutarlo, y al final encontrar que la sonrisa, la reflexión y el humor van juntos.
— Colaboración de Mauricio López González, diciembre de 2016.

— El Tiempo, Teléfono Rosa, noviembre 27 de 2016.